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Checa las 5 fases del proceso de comunicación

Qué es el proceso de comunicación

¿Eres capaz de hablar y hablar con tus amigos durante horas interminables? ¿Te provoca curiosidad cómo hacen las personas para transmitirse mensajes entre sí y de esta forma ponerse de acuerdo (o pelearse)? ¿Estudias disciplinas como Sociología, Antropología, Letras o Comunicación, y quieres saber más sobre este tema? Sea cual sea el motivo, aquí desplegamos el proceso de comunicación y lo analizamos a fondo. Te explicamos de qué se trata, cuáles son sus fases y elementos, para qué sirve y mucho más.

Todos sabemos que la comunicación es esencial, que sin ella no seríamos capaces de decir lo que pensamos ni expresar cómo nos sentimos; tampoco podríamos proponer ideas nuevas, imaginar o hacer relatos sobre el pasado. Aventurar el futuro, hacer predicciones o hasta mentir sería imposible sin la mediación del proceso de comunicación. Tan importante es para la vida humana, que creemos imprescindible conocerlo.

Así, en esta publicación encontrarás información verificada y de calidad. Trabajamos con bibliografía actualizada sobre el tema para traerte los informes que estabas esperando, asesorados por un equipo de profesionales idóneos en esta área. No te pierdas detalle: somos los mejores de la web si se trata de procesos y vamos a demostrártelo. Después de haber leído este post, habrás despejado todas tus dudas.

¿Qué es el proceso de comunicación?

Comencemos por dar una respuesta precisa a esta pregunta a través de una definición más bien técnica del tópico que nos ocupa. El proceso de comunicación es un fenómeno dialógico que se da en distintas especies del planeta, aunque aquel que implica el lenguaje hablado o escrito (entendido como un sistema de signos codificado y altamente productivo) únicamente se presenta como tal en el ser humano.

Gracias al mismo ha sido posible la evolución de la especie sobre la tierra, ya que nos ha permitido establecer distintas relaciones sociales, intercambiar ideas e inventos, pactar acuerdos de cooperación esenciales para la supervivencia, formar sociedades con un grado de cultura cada vez mayor, entre otros aspectos.

Desde el punto de vista teórico, uno de los primeros autores en elaborar un esquema del proceso de comunicación fue Roman Jakobson. El mismo contenía unos pocos elementos y consideraba la comunicación como una mera transmisión de información, cuando en realidad es mucho más que esto. Por otro lado, no tenía en cuenta el papel que jugaba el contexto y muchos elementos que sabemos que influyen en el mutuo entendimiento, como son el conocimiento de mundo, la cultura compartida y las expectativas de quienes dialogan.

No obstante, con el paso de las décadas tal esquema fue perfeccionándose hasta llegar a propuestas más avanzadas, como por ejemplo la que puedes ver justo aquí debajo. La imagen que te mostramos contiene varios elementos más que juegan un papel esencial en el proceso comunicativo, entendido como fenómeno complejo y multicausal.

Gráfico del proceso de comunicación
Esquema del proceso de comunicación

Es importante tener en cuenta que el proceso de comunicación (aunque más no sea en su mínima expresión) se concreta cuando el receptor realiza una retroalimentación al mensaje recibido, es decir, contesta o manifiesta una reacción ante la información que le ha llegado. En este sentido, el feedback puede ser de dos tipos: positivo o negativo. El primero se da cuando el emisor obtiene del otro la respuesta que esperaba, y el negativo, cuando se obtiene un tipo de respuesta diferente.

Veamos un ejemplo sencillo: una madre le ordena a su hijo que limpie su habitación. El joven responde “no voy a hacerlo”; en este caso, la mujer ha recibido un feedback negativo. La respuesta que ella esperaba era un “sí” o la simple obediencia del hijo ante la orden. A veces se obtiene un feedback que no es cierto, por ejemplo, cuando el interlocutor miente; y esto no siempre puede percibirlo el emisor del mensaje. No obstante, la sinceridad está en la base de la comunicación. Hablamos y respondemos -en teoría- creyendo que las palabras son ciertas y que decimos realmente lo que queremos decir.

En ciertos casos, de hecho, la retroalimentación es diferida. Es lo que sucede cuando aplicamos una encuesta, enviamos un mensaje de WhatsApp, tomamos un examen escrito o simplemente grabamos un video. Cualquiera de esos mensajes está pensado para ciertos destinatarios, pero el feedback de cada uno de ellos tardará un tiempo en llegar y de hecho podría no llegar nunca. De cualquier forma, el proceso comunicativo no está siendo unilateral puesto que nuestro mensaje como emisores está destinado a un receptor y este recibe la información y reacciona ante ella (el mensaje produce ciertos efectos en el destinatario) aunque no dé una respuesta concreta.

Siempre pensamos el proceso de comunicación como algo que tiene que ver con el contenido de palabras (escritas u orales), cuando en realidad se puede manifestar a través de muchas vías diferentes. Además del código escrito, debemos pensar en los gestos, la kinesia y la proxemia (movimientos y cercanía física de los interlocutores), la mirada, el tono de la voz y otros aspectos que interfieren en la interpretación del mensaje o que –de hecho- constituyen comunicación en sí mismos.

Por ejemplo, una mirada de soslayo y un asentimiento de la cabeza pueden estar dando la confirmación de una orden, expresando acuerdo o cierta voluntad desde un emisor hasta un receptor. Dependiendo del contexto, este último puede interpretar la señal sin necesidad de que medien las palabras; y lo mismo estamos delante de un proceso comunicativo, aunque este no se manifieste por la vía de las palabras.

Ahora que sabes concretamente en qué consiste el proceso de comunicación, cuáles son sus variantes o modalidades y qué importancia tiene para la supervivencia de la especie humana, te invitamos a pasar a la siguiente sección. Desglosaremos específicamente todos los elementos fundamentales que componen este fenómeno, al menos desde un nivel básico. Esto te servirá para tener un panorama mental muy gráfico de cómo se produce el mismo en la realidad de todos los días.

5 elementos del proceso de comunicación

Tal como adelantamos en la sección anterior, para que este fenómeno se lleve a cabo tienen que intervenir, sí o sí, 5 componentes básicos que caracterizan a todo proceso de comunicación. El esquema fue propuesto hace muchos años y la generalidad de los lingüistas y comunicadores sociales lo acepta como válido. Los principios integrantes son los siguientes:

Emisor

Es la persona que emite (dice, transmite) el mensaje, a uno o más destinatarios del mismo. Cuando recibe una respuesta por parte del receptor acompañada de otra pregunta o réplica, el emisor se transforma en el nuevo destinatario del mensaje. Es decir, ambos roles se intercambian continuamente.

Cualquiera de nosotros puede ser un emisor siempre que necesite comunicar algo. Esto suele hacerse a través de los llamados “verba dicendi” (en latín, “verbos para decir”): preguntar, pedir, rogar, ordenar, afirmar, sugerir, cuestionar, interrogar y una amplia serie de otros verbos dan curso a la emisión de frases con contenido informativo.

Mensaje

Es el contenido informativo en sí mismo, lo que se desea comunicar; en una primera instancia podríamos hablar solo de palabras o frases, aunque también caben aquí las miradas, los gestos, el llanto y todo aquello que “informe” al otro sobre una determinada situación, estado, etc.

Resulta fundamental tener en cuenta que todos los mensajes tienen una intención. Por medio de lo que decimos, podemos querer convencer a un auditorio de algo, dar una orden a un subordinado, hacer un pedido o solicitar un favor, realizar una pregunta cuando tenemos dudas, hasta reprochar a alguien por sus actitudes. Esta intención puede estar explícita en el contenido del mensaje mismo o bien, estar oculta. A veces, la interpretación de nuestras intenciones por parte del receptor puede no ser la que esperamos si no somos claros o si este no piensa de la misma forma que nosotros.

Receptor

Es el sujeto al cual va dirigido el mensaje. Cuando lo recibe, abre un proceso cognitivo (que comienza por la percepción sensorial: palabras que escucha, gestos que ve, etc.) para poder procesar la información que está recibiendo. Frente a la misma, se posiciona con una actitud: puede estar de acuerdo o rechazarla. Esta posición se pone de manifiesto con la contestación que dé al emisor, es decir, con su respuesta.

Código

Como seguramente sabes, un “código” es un sistema de signos creados para elaborar un mensaje. Por ejemplo, el sistema Braille es un código, el Morse es otro, y cada lengua que domina el hombre representa otro código. En este caso, el código utilizado podría ser el idioma español, las señas o alguna otra alternativa; lo fundamental, para que el proceso de comunicación sea exitoso, es que tanto el emisor cuanto el receptor lo dominen.

Si alguno de los dos no maneja el código que se está utilizando, difícilmente las personas consigan entenderse. El código escogido, muchas veces, depende de la situación específica de comunicación en la cual participen los sujetos.

Canal

El mensaje que el emisor desea transmitir, tiene que ser recibido por el receptor a través de algún medio físico. Este es el denominado “canal”, la vía por la cual viaja la información. Algunos ejemplos que podemos citar son el chat, los mensajes de texto, el teléfono, el canal oral, una teleconferencia, un audio, una grabación o video, un texto impreso, etc.

Cabe aclarar que el canal elegido depende mucho del contexto y las circunstancias particulares del momento de la enunciación. Así, no es lo mismo una conversación formal en una oficina (que se realiza cara a cara; no es adecuado tratar ciertos temas con tu jefe por WhatsApp), que una llamada informal a tu madre (para la cual no usarías, por ejemplo, una teleconferencia sino simplemente tu móvil).

Algunos especialistas distinguen entre canales verticales y horizontales. Los primeros pueden ser ascendentes (la información va desde un subordinado hasta un superior) o descendentes (la información va desde los altos mandos hacia abajo). Por lo general, los canales verticales tienen un contenido formal y operativo; suelen constituir órdenes, directrices, reclamos, observaciones. En cambio, los canales horizontales representan relaciones de un mismo rango (por ejemplo, empleados de una fábrica) y no suelen ser formales: aquí encontramos los chismes y la comunicación de camaradería, por ejemplo.

Elementos del proceso de comunicación
Fases del proceso de comunicación

En este apartado acabamos de revisar los 5 componentes esenciales de toda comunicación: aquellos sin los cuales el proceso directamente no podría existir. Sin embargo, no son los únicos elementos que podemos encontrar al interior de tal fenómeno; hay otros factores que intervienen y que es preciso tener en cuenta porque determinan la calidad del proceso de comunicación y de hecho, pueden hacer que el mismo fracase o sea exitoso.

Factores que intervienen en el proceso de comunicación

Además de los elementos básicos que tienen lugar en cualquier proceso de comunicación, nos parece importante mencionar algunos otros factores que suelen intervenir en el mismo y que a menudo afectan la comprensión interpersonal. Resulta fundamental no olvidarlos para saber que pueden alterar la manera en la que nos comunicamos y en la cual logramos el efecto deseado sobre nuestros interlocutores.

  • Conocimiento de mundo: cuando hablamos con alguien que ya conocemos, solemos hacer referencia a experiencias compartidas o saberes comunes. No tenemos que reproducir toda una serie de conocimientos que ambos poseemos para sentar las bases de un nuevo mensaje. De lo contrario, la comunicación sería muy poco eficiente. Por ejemplo, si le preguntamos a nuestra hermana: “¿Cómo te fue ayer?”, porque sabemos que tenía que resolver un trámite importante, no es necesario recapitular todo ese problema para que ella sepa a qué nos estamos refiriendo. Además, también existen conocimientos compartidos entre todas las personas por el solo hecho de vivir en un mismo tiempo y lugar. Es por eso que podemos hablar, por ejemplo, de política o del hambre en el mundo con un desconocido.
  • Relaciones interpersonales: las personas mantienen, entre sí, relaciones con cierto grado de jerarquía. Cuando dos individuos están al mismo nivel –como dos compañeros de oficina- hablamos de que entre ellos hay “solidaridad”; en cambio, cuando uno se encuentra por encima del otro –por ejemplo, un profesor con un alumno- se da una relación de poder. Esto influye en el tipo de informaciones que se pueden intercambiar, el grado de formalidad de la conversación, las respuestas esperadas en cada caso, el canal que se vaya a utilizar, etc.
  • Ruidos: son todos aquellos factores que provocan interferencias en la comunicación. No solo se trata de ruidos físicos (por ejemplo, en un ambiente lleno de gente nos cuesta escuchar lo que otra persona trata de decirnos), sino también de interrupciones inesperadas, distracciones, defectos en el canal de la comunicación (pobre conexión a Internet, señal móvil muy débil, etc.).
  • Retroalimentación: ya hablamos de esto en la primera sección, pero creemos conveniente refrescarlo. Algunos autores toman a la retroalimentación como componente esencial del proceso de comunicación, dado que un mensaje nunca es unilateral: siempre hay un receptor que reacciona al contenido del mensaje de cierta forma, y la información produce un efecto determinado en él. Cuando no hay retroalimentación, no se produce el intercambio de roles (el receptor no llega a ser a su vez un emisor ni así sucesivamente). Por otra parte, existe menos certeza de que el mensaje haya llegado a destino tal como el emisor deseaba, y no se sabe si el interlocutor interpretó el mismo de la manera adecuada.

Además de estos factores que hemos mencionado, creemos que en el proceso de comunicación también juegan un rol fundamental las máximas de Grice. No las explicaremos ampliamente en esta sección por cuestiones de espacio, pero puedes conocerlas a fondo desde este enlace. Para darte un ejemplo concreto, Grice dice que ser claros en nuestras expresiones para que el otro nos entienda y que debemos procurar que la información que transmitamos sea útil para el receptor y que tenga que ver con el tema que estamos tratando (máximas de claridad y de pertinencia, respectivamente).

Consejos para una buena comunicación

Si quieres que el proceso de comunicación se lleve a cabo de forma exitosa, te aconsejamos tener en cuenta estos planteos que proponemos a continuación. Se trata de pequeños interrogantes que todos deberíamos preguntarnos a la hora de entablar una comunicación con otras personas:

  • Qué queremos comunicar: tenemos que tener bien en claro qué queremos decir. Parece una verdad de Perogrullo, pero es así: muchas veces hablamos sin ideas claras, y no conseguimos llegar a ningún punto en concreto. Es bastante complicado (si no imposible) despegar el contenido del mensaje de quien lo emite, pues la información tiene una intención, está trasvasada de las emociones y opiniones del hablante, etc. Tenemos que tener en cuenta tales factores y usarlos en nuestro favor para permitir una comunicación efectiva.
  • Cómo debemos comunicar: hay formas y formas de decir las cosas. La manera en la cual nos expresamos causa un efecto determinado en el interlocutor. Podemos ser más imperiosos o más suaves, más formales o menos, más amables o más agresivos. Es fundamental moderar el tono de la voz y elegir las palabras con cuidado, para transmitir exactamente lo que queremos decir sin zaherir a nuestra contraparte.
  • A quién comunicar: nadie le dice todo a todos. Lo que digas y a quién dependerá de tu grado de intimidad con esa persona, de la pertinencia de decírselo a ella en lugar de a otra, de la respuesta que desees provocar o el efecto deseado (por ejemplo, si deseas recibir un buen consejo o sacarte una duda).
Ejemplos del proceso de comunicación
Cómo se produce el proceso de comunicación
  • En qué momento comunicar: resulta esencial hallar la ocasión adecuada para transmitir cada mensaje. Por más de que te esfuerces en usar las mejores palabras y gestos, si dices las cosas en el momento inapropiado, serán mal recibidas por tu interlocutor. Tienes que hallar el instante preciso: si es una observación, en la intimidad; si es un elogio, en público; si es una pregunta, apenas tengas la duda. Y así con todo lo demás.
  • En qué lugar comunicar: la elección de uno u otro lugar para hablar depende del contexto de la comunicación (si es formal o informal), de la gente que esté presente (aquí hay que decidir si hablar en público o en privado), del tema (si es íntimo o de carácter general), etc. Lo mismo que elegir un momento adecuado, tienes que escoger un sitio adecuado para hablar.

En este post hemos pasado revista a una amplia serie de conceptos relacionados con el proceso de comunicación. Ya sabes en qué consiste desde una perspectiva especializada, cuáles son sus componentes esenciales, qué factores extra tienes que considerar al momento de transmitir un mensaje; y además, acabas de recibir una serie de consejos útiles para aprender a comunicarte de una forma eficaz.

¿Qué otros aspectos de este proceso tendrías en cuenta o qué recomendaciones añadirías? Esperamos tus contribuciones en la caja de comentarios. Te damos las gracias por leernos y no dejes de seguirnos por el resto de nuestros artículos.